jueves, 5 de julio de 2012

Como conseguir un embarazo: proceso natural


En realidad, conseguir un embarazo no es algo fácil. De hecho, en las personas fértiles, sólo unos pocos días al mes es posible la fecundación y cuándo ésta se consigue, no siempre anidan los óvulos fecundados ni se produce la gestación. Para que se produzca el encuentro entre el espermatozoide y el óvulo, ambos deben estar el día preciso a la hora exacta y en el tercio externo de la trompa... y los dos tienen su propia historia. El folículo maduro libera al óvulo el día de la ovulación, la trompa debe acogerlo y hacer que se encamine a su interior para evitar que se pierda en el abdomen. Por otra parte, el recorrido del esperma es más largo que el del óvulo. Únicamente algunos centenares de los millones de espermatozoides producidos llegarán hasta el óvulo y, finalmente, sólo uno será el elegido, mientras todos los demás morirán o se perderán por el camino. Para que se produzca un embarazo se precisa un contacto sexual en el momento adecuado, es decir, durante el período fértil, teniendo en cuenta que el óvulo puede ser fertilizado el día de la ovulación y el siguiente. También se precisa un óvulo de buena calidad, un cuello abierto y acogedor, un moco cervical abundante, una buena cavidad uterina, una trompa ligera, móvil y permeable y que no presente obstáculos ni estrechamientos. Por otra parte, es necesario un esperma rico en espermatozoides móviles y de buena calidad, capaces de desplazarse rápidamente y de sobrevivir lo suficiente antes de la llegada del óvulo. Si el coito se adelanta demasiado a la ovulación, los espermatozoides tienen que esperar la llegada del óvulo; ni siquiera los más resistentes aguantarán más de 3 días por término medio. Si la relación se retrasa demasiado tiempo después de la ovulación, pueden perder al óvulo porque ya haya desaparecido, tomando en consideración que el ovulo es vulnerable y sólo permanece vivo en la trompa alrededor de unas 24 a 36 horas.

jueves, 19 de abril de 2012

La negación masculina


Las parejas se enfrentan a un obstáculo que solo podrán vencer juntos. Algunos negaran el problema. A menudo el hombre confunde su hombría con la capacidad de fertilizar y, por tanto, se niega a realizarse un espermatograma. Es decir, se niega a creer que él tiene el problema. En general, observamos que aproximadamente las causas de infertilidad se reparten a medias entre el hombre y la mujer. Asimismo, alrededor del 30 a 40% de los casos, existen causas combinadas, donde cada pareja contribuye con un pequeño inconveniente, como por ejemplo que la mujer no ovule todos los meses y el hombre con un pequeño descenso en la calidad y en la cuenta espermática, lo que conlleva a retrasar el tiempo en que usualmente se logra el embarazo, el cual es de 1 año en la mayoría de las parejas. Por tanto, cuando el hombre se niega a pensar que el tiene el problema y decide no realizarse el espermatograma como prueba inicial de evaluación de la infertilidad masculina, quedan sin estudiar alrededor de la mitad de las causas de infertilidad.
En general, cuando existe un factor masculino de infertilidad el estrés se incrementa. Indudablemente en estos casos se combinan varios factores, debido a que la connotación social de la infertilidad masculina es más amenazante y estigmatizante que la femenina. El hombre puede quedar marcado, disminuyendo su autoestima y aunado a una mayor dificultad para expresar sus emociones. Y, con frecuencia, la mujer reacciona con una actitud protectora hacia su pareja.

jueves, 1 de marzo de 2012

La actitud siempre es esencial


Es altamente positivo reconocer en las mujeres que reciben tratamientos de fertilidad que manifiesten una fina percepción de la realidad, que conozcan las limitaciones de los procedimientos, que mantengan una actitud positiva hacia la vida en general, sin signos de hipocondría o ansiedad y sin problemas en su ajuste emocional o comunicacional.

viernes, 10 de febrero de 2012

La intervención psicológica en infertilidad


Estamos en un momento médico y sociocultural en el que el psicólogo poco a poco va introduciéndose en el sistema de salud para atender a usuarios con enfermedades crónicas, a grupos sociales específicos, a personas mayores, etc. Su incorporación en los equipos interdisciplinares es necesaria porque en los procesos de salud-enfermedad, el cuerpo y la mente van unidos y en muchos casos, el apoyo, consejo e intervención psicológicos permiten instaurar nuevas conductas de salud en las personas que padecen enfermedades, facilitan el afrontamiento positivo de los tratamientos médicos y sus resultados e incrementan la calidad de vida tanto de los enfermos como de sus cuidadores formales e informales. La infertilidad es una enfermedad crónica que, desde nuestro punto de vista, debe ser atendida en todas sus facetas, física y emocional, individual y, en la pareja. Durante este tiempo las parejas se sumergen en un proceso psicológico de “esperanza y desesperanza”,  “ánimo y desánimo”, de “ilusión o desilusión”. Como ocurre en otras enfermedades crónicas, la mayor parte de las personas suelen hacer frente a la situación por sus propios medios y fortalezas, intentando aprovechar las dificultades para un crecimiento personal. No obstante, paulatinamente pueden aparecer desajustes emocionales de origen ansioso y/o depresivo. Por todo esto, nuestra Unidad, Vidafer, ha manifestado tener la suficiente sensibilidad como para ir captando e incorporando estos cambios e ir también modificando sus objetivos y estrategias de intervención psicoterapéutica.

sábado, 28 de enero de 2012

Nueva plataforma digital

Vidafer estrena nueva plataforma digital con fácil entrada a sus blogs. Visita www.vidafer.com, la pagina sobre medicina reproductiva más completa.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Consejos generales ante un tratamiento de infertilidad

- Expresar los sentimientos y emociones. Todo lo que sentimos es normal (miedos, culpa, ansiedad, etc.), y natural, la mayoría de las parejas se sienten así ante este problema.
- Cada miembro de la pareja lo vive de una manera, por ello hay que respetar al otro.
-Hay que tener información realista, ya que muchas parejas que inician los tratamientos piensan que van a obtener resultados inmediatos, y si no es así, aparecen de nuevo frustraciones o desilusiones que dificultan seguir con los tratamientos hasta el final.
-Este tipo de tratamientos, son como una carrera de obstáculos que tienen que ir atravesando juntos. Las posibilidades de éxito son altas, siempre y cuando no se tire la toalla.
-Cuidado con el estrés. El aumento de éste, hace que se incrementen los conflictos en la pareja, las discusiones, la intolerancia y se cuestione más a menudo la relación.
-Potenciar la vida en pareja. A veces la pareja gira en torno a los intentos de procrear, olvidando todo lo demás que les unía. Se convierten en una  pareja con un único objetivo: tener un bebé. Esto es un grave error, ya que esta meta no debe costarles la estabilidad de la pareja, por ello hay que tratar de hacer vida normal, seguir realizando actividades gratificantes para ambos, hablar de otras cosas, otros planes, no descuidar la sexualidad.
-Realizar actividades de relajación, como yoga, ejercicios, salidas al aire libre. El resultado es acumulativo.
- Realizar actividades de recreación como salidas a playas, montañas o cines.

- Nunca se rindan. Sólo los médicos saben cuando ya no es viable seguir con el tratamiento, mientras, hay que seguir adelante.

-No es algo que le pasa a usted solo, hay miles de parejas con estos problemas, por ello, cada vez más los tratamientos son más efectivos.
- No piense todo el día en este tema, dedique sólo algunos minutos a intercambiar impresiones con su pareja.

viernes, 18 de febrero de 2011

Como afrontar emocionalmente la infertilidad


A pesar de que la infertilidad presenta una serie de peculiaridades en comparación con el resto de las enfermedades crónicas (no hay sintomatología asociada, no hay limitaciones físicas, no representa una amenaza para la supervivencia), su diagnóstico y tratamiento genera alteraciones emocionales similares a las de otras afecciones médicas. La manera positiva de afrontar los tratamientos de infertilidad, ayuda a mantener la ilusión y no desgastarse emocionalmente para así poder llegar al final del proceso médico, que en ocasiones puede durar más de 1 año. Hay claros indicios de que el estrés crónico puede ser de forma directa e indirecta una de las posibles causas de infertilidad de origen desconocido.